¿Dónde está el Informe de Petrocaribe?

12 de enero 2020

Mark Schuller

Con la traducción de Henry Lavasseur, y colaboración de Nixon Boumba, James Darbouze, Mamyrah Dougé Prosper y Sabine Lamour

El 12 de enero marqué diez años después del terremoto terrible en Haití. Muchas veces, Haití aparece en los medios de prensa del exterior cuando ocurre un escándalo, una catástrofe o hechos violentos. En octubre, hubo muchos artículos en las medias internacionales que hablan sobre la movilización cada día que comenzó con una huelga general – en el criollo haitiano, peyi lòk – se reunió con la represión del gobierno, incluida la muerte de tres periodistas. La movilización ha estado en curso desde julio de 2018, lo que lleva a un informe parcial que menciona a los funcionarios gubernamentales de alto rango sobre la mala gestión de los fondos de PetroCaribe publicado el 30 mayo 2019.

La mayoría de los mismos artículos estuvo fuera de contexto, y con imágenes resaltando fundamentalmente las gomas que se quemaban en las barricadas. Y esto representa una situación de violencia para la prensa capitalista en los países extranjeros. En este sentido, Haití, la primera nación “negra,” siempre sufrió las consecuencias del sistema ideológico racista de la supremacía blanca. Otras movilizaciones tales como las de los chalecos amarillos en Francia pueden usar esta misma táctica, pero en los medios de prensa, en el imaginario de los dirigentes de los grandes países imperialistas, los militantes blancos se “movilizan” mientras que los Afro-descendientes “emplean la violencia.”

De repente, luego de algunos informes, Haití, una vez más, desaparece de la prensa internacional como si no existiera más. Sin embargo, las imágenes del fantasma de la “violencia” siguen en la cabeza de los que leen los artículos y que miran dichas imágenes en los países extranjeros.

Pero Haití sigue estando. Los haitianos y las haitianas siguen luchando en contra de un sistema de explotación, de un Estado servil que es un instrumento al servicio de los intereses de las clases dominantes y de los países imperialistas, éstos que integran lo que se llama allá el “Core Group.”[1]

Ahora, no sólo los manifestantes salen a la calle para protestar, sino también reflexionan, analizan, denuncian, proponen soluciones, sus sueños de otro Haití, de establecer otro tipo de relaciones con el sistema mundial. Por ello, vamos a escribir una serie de artículos para ampliar las voces de los haitianos y las haitianas que analizan la coyuntura y que tratan de emprender otro camino para construir otro Haití. En esos artículos, también vamos a diversificar las voces, los análisis, la realidad y las reivindicaciones de los ciudadanos mucho más que antes.

Este pequeño texto de introducción empezará por precisar desde dónde salió la movilización Petrocaribe. Sería importante volver al texto del Colectivo Anakawona para mayores detalles.

Uno de los aspectos de la movilización Petro Challenge que merece ser resaltado, es el hecho que representa a varias capas de la sociedad y moviliza a los jóvenes como así también a los compatriotas de la Diáspora. Las clases medias que viven en Delmas o en la Diáspora empiezan a involucrarse, a pesar de que se trata de una lucha de dimensión popular. Ciertamente, existen contradicciones sobre todo cuando vemos que muchos que se autoproclaman líderes del movimiento pertenecen a lo que se conoce como la “clase política”, y son al mismo tiempo jueces y acusadores. Inclusive, algunos de esos líderes también están implicados en el despilfarro de los fondos de Petrocaribe. Además, algunos de los grandes burgueses del país están tratando de aprovechar esta circunstancia.

El encuentro que se desarrolló el miércoles 19 de junio con algunos representantes de la Organización de los Estados Americanos (OEA), demostró claramente que los poderosos países de la región con los EE.UU. a la cabeza siguen sosteniendo hasta ahora al Presidente Jovenel Moise. Cabe recordar que Jovenel Moise había sido electo en una elección que había sido contestada en 2015-2016 debido a varios hechos de corrupción, con una participación de solamente 21% de la población.

Sin embargo, fueron esta misma OEA y este mismo Core Group que aceptaron rápidamente los resultados de una elección evidentemente mal organizada. Esto ocurrió luego de una segunda vuelta con una tasa de participación del orden de 21% donde, finalmente, proclamaron ganador a Jovenel Moise.

Jovenel Moise es el heredero del Presidente Michel Martelly, quien había llegado al poder en 2011 después de varias maniobras antidemocráticas de la entonces Secretaria de Estado de los EE.UU., Hillary Clinton, y cuando su marido el ex Presidente Bill Clinton era a la vez Enviado Especial de las Naciones Unidas, Presidente de la Fundación Clinton y Co-presidente de la CIRH.[2] Martelly – quien tenía un solo Diputado de su partido electo con él – pudo consolidar su poder gracias a la intervención de los Clinton. Creó un partido político denominado “Tèt Kale,” y dirigió el enorme flujo de dinero destinado a la reconstrucción de Haití y la ayuda humanitaria bajo el control de la CIRH en un primer momento y luego de la MINUSTAH.[3]

Es justamente este contexto que nos hace falta recordar, ya que sin el mismo, el escándalo de Petrocaribe bien puede convertirse en el caballo de batalla del Tío Sam, o del Tío Trump que había llamado “letrina” al país que había vencido al sistema esclavista. Teniendo en cuenta la manera utilizada por la mayoría de los medios de prensa capitalistas extranjeros para hablar de la “corrupción en Haití,” esto puede hacer creer a la gente que dicha corrupción es solamente un producto del Estado y del pueblo haitiano. Haití sería, entonces, incapaz de administrarse o dirigirse. Es este discurso racista que Haití enfrenta hace ya mucho tiempo, y que sirve de cobertura para justificar una “ocupación humanitaria” o la existencia de una “República de ONG”.

En segundo lugar, ante el escándalo popularizado a través de la pregunta ¿dónde está la mayor parte de los 4.2 mil millones de dólares del programa Petrocaribe?, cabe precisar que esos fondos desaparecieron en los bolsillos de los principales dirigentes del PHTK y sus amigos, y eso ocurrió bajo el control de los Clinton. Lo que habían hecho el Rey y la Reina de Haití, los Clinton, se había transformado en un factor a favor de la elección de Trump en la Florida.[4]

Para terminar, Washington trata de llevar a cabo un golpe de Estado en Venezuela en contra del Presidente Nicolás Maduro para reemplazarlo por Juan Guaidó, un “aliado” de los sectores más derechistas de los EE.UU. Fue el Presidente Hugo Chávez que había creado el programa Petrocaribe en el año 2005. Representó un proyecto de solidaridad entre pueblos, otra alternativa de desarrollo. Haití empezó a recibir esos fondos desde el año 2008, luego de haber sido golpeado por 4 huracanes. Desde siempre, Haití trató, por un lado, de balancear sus relaciones con los EE.UU. y el cartel llamado Core Group, y, por otro, con Venezuela.

El escándalo Petrocaribe demuestra claramente las debilidades del Estado neocolonial dirigido por el PHTK y la hipocresía política de los EE.UU. El discurso del Tío Sam sobre Venezuela donde apoya a la oposición mientras que en Haití -hasta ahora- sigue sosteniendo a Jovenel Moise. Los destinos de los dos países son interconectados. El embargo decretado desde 2017 donde no hay más flujo de dinero causó una suspensión de las subvenciones del precio de los combustibles previstas por el programa Petrocaribe. Las consecuencias en Haití del feroz embargo impuesto sobre Venezuela son el aumento del precio de los combustibles y la fuerte depreciación de la gourde (la moneda nacional de Haití). En julio de 2018 la cotización era de 65 gourdes por 1 dólar, ahora se necesitan más de 93 gourdes por 1 dólar.

Ante esa tentativa de golpe de Estado en Venezuela, Jovenel Moise tuvo que elegir su campo. Pero no fue sorpresa alguna para nadie cuando se constató que el dirigente de Agritans[5], quien había recibido mucho dinero de los EE.UU. decidió romper con la relación histórica que existía desde 1815 con Venezuela, durante un encuentro en la OEA en enero de 2019. El jueves 27 de junio inmediatamente después del encuentro de la OEA, el Presidente Jovenel Moise hizo al Core Group un último regalo al autorizar una nueva Misión de la ONU en Haití. La Misión anterior, MINUSTAH, estaba presente por 13 años, y creó desastres como colera y muchos casos de abusos sexuales.  

Pero durante todas esas maniobras, Jovenel Moise se olvidó del pueblo haitiano. Así, el 6 de julio del año pasado durante el partido de Brasil en la Copa Mundial de Fútbol, trató de aplicar la política del Fondo Monetario Internacional (FMI) decretando un fuerte aumento del precio de los combustibles. Inmediatamente se desató una rebelión popular en contra. El pueblo había bloqueado casi todas las calles del país. El país estuvo bloqueado durante 2 días, lo que sorprendió tanto a la burguesía como a los imperialistas.

El pueblo se había pronunciado. Así, mediante una campaña a través de la red social Twitter, en agosto de 2018, una pregunta se lanzada: ¿Dónde está el dinero de Petrocaribe? Kòt kòb PetwoKaribe a?

Desde entonces, para cada fecha simbólica, como por ejemplo el 17 de octubre (aniversario del asesinato de Dessalines, el fundador de la Patria); 18 de noviembre (fecha de la última batalla para la Independencia); 7 de febrero (fecha donde el pueblo había derrocado a la dictadura de los Duvalier), las movilizaciones se hacen más fuertes y combativas.

Sin movilización, la Corte de Cuentas y de Contencioso Administrativo no hubiese publicado su Informe sobre el despilfarro de los fondos Petrocaribe.

¿Dónde comenzó la movilización? Y ¿cuál es su contexto? Responderemos en otra oportunidad a esas preguntas…

Karl Marx escribió en el 18 Brumario: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”.

La mayoría de los artículos citaron en ese blog es escribieron de los haitian@s, que pueden se traducir automáticamente con los sitos como Google traducir

Mark Schuller escribe o edite ocho libros, que incluyen Humanitarian Aftershocks in Haiti y Tectonic Shifts: Haiti Since the Earthquake. Fui el co-realizador de la documentaria Poto Mitan: Haitian Women, Pillars of the Global Economy. Tambien, Schuller escribe cuarenta artículos académicos o capítulos sobre las ONG, la mundialización, y las catastróficas y la genero en Haití. Èl es presidente de la Asociación de los Estudios de Haití.

Leer más artículos en esta serie.


[1] Está formado por el Representante Especial de la OEA, el de la ONU, los Embajadores de Alemania, de Canadá, de los EE.UU., de España, de Francia y de la Unión Europea.

[2] Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití.

[3] Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití.

[4] 20% de los haitianos en Florida votarán por Trump cuando solamente 8% de las votos de los AfroAmericanos los hacían https://news.ufl.edu/articles/2018/06/why-florida-democrats-cant-count-on-the-so-called-black-vote.html

[5] Empresa agrícola cuyo Presidente fue Jovenel Moise.

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